jueves, 5 de mayo de 2011

Diemecke con la Moscow State Symphony Orchestra


Arturo Diemecke realizará el estreno mundial de su "Concierto otoñal" para marimba y orquesta con la Moscow State Symphony Orchestra, y el joven marimbista mexicano Saúl Medina, el próximo 13 de mayo.
http://msso-kogan.com/en/afisha-en/sendvalues/concert/62/

miércoles, 27 de abril de 2011

Diemecke buscará que la OFCM esté en boca del mundo entero


El director mexicano fue designado por la Secretaría de Cultura del DF el jueves pasado

La noticia de mi elección fue accidental; aún no era oficial, ya que el anuncio se haría a más tardar en junio, cuando tomará la batuta, reveló el músico en entrevista telefónica"

Ángel Vargas

Periódico La Jornada
Lunes 11 de abril de 2011, p. a11

Fue una filtración –siempre hay chismosos– la que obligó a dar a conocer antes de lo programado el nombramiento de Enrique Arturo Diemecke como nuevo director artístico de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM).

Así lo reveló el propio músico mexicano, quien fue entrevistado por La Jornada vía telefónica hasta Long Beach, California, Estados Unidos, de cuya agrupación sinfónica es responsable desde hace varios años.

La designación se dio a conocer el jueves pasado, poco después de las cinco de la tarde, por la Secretaría de Cultura de Gobierno de la Ciudad de México, mediante un comunicado, hecho que fue consignado en estas páginas en la edición del viernes.

Este nombramiento ocurre luego de que la OFCM permaneció acéfala de director artístico durante tres años y tres meses y en un contexto político en el que el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, anunció el pasado 31 de marzo el comienzo de su precampaña rumbo a la Presidencia de la República en 2012.

La noticia sobre mi llegada a la filarmónica de la ciudad se difundió de manera accidental, aún no siendo oficial, sostuvo Diemecke durante la conversación con este diario, durante la cual descartó haberse sacado la rifa del tigre debido a los problemas y confrontaciones que ha enfrentado la filarmónica capitalina en años recientes.

Dicho anuncio, aseguró, se haría entre mayo y junio: Se estaba buscando una fecha adecuada para los medios, para la orquesta misma, antes de que salga de vacaciones; la idea era darle la importancia que amerita, pero nos ganaron los chismosos.

Resultado de una auscultación

Según informó a La Jornada la secretaria de Cultura del Distrio Fedral, Elena Cepeda, se optó por Enrique Arturo Diemecke después de una auscultaciónentre los músicos de la OFCM en la que recibió mayor aceptación, además de que es mexicano y gran director.

A decir del ex titular de la Orquesta Sinfónica Nacional, en cuyo podio permaneció 16 años, aún debe arreglar ciertos aspectos con la secretaría capitalina, pues todavía tiene compromisos por cumplir en el extranjero, además de que desea llegar a su nuevo cargo sin ninguna incertidumbre, sobre todo ante el hecho de que la actual administración de esta urbe concluirá su gestión el año próximo.

–¿Cómo se da su llegada a la OFCM?

–Dirigí esta orquesta como huésped una o dos ocasiones por año desde que se quedó sin titular. Lo que tengo entendido es que las autoridades, sobre todo la secretaria de Cultura (Elena Cepeda), estuvo haciendo varias gestiones muy importantes de movimientos internos en la filarmónica, en su aspecto económico y de estructura, para entregarla de mejor manera.

Elena Cepeda es la que podrá decir qué evaluaron para tomar la decisión de invitarme a mí como titular de la orquesta. El acercamiento de ellos conmigo tuvo lugar apenas hace unos días.

–¿Con qué encomienda llega? ¿Tiene alguna solicitud o petición en particular de las autoridades?

–La encomienda es llevar a la filarmónica de la ciudad a su desarrollo continuo como gran orquesta. Algo que se ha visto, sobre todo en años recientes, es que sigue conservando esa calidad de primera orquesta de México y una de las mejores de América Latina.

Ésa es justamente la idea, que se reafirme como una de las mejores agrupaciones no sólo en Latinoamérica, sino en el mundo. Mi idea de programación es buscar una orquesta cuyo nombre y reputación vuelvan a estar en las carteleras, la boca del mundo entero como una de las grandes orquestas actuales.

–¿Este nombramiento no representa para usted haberse sacado la rifa del tigre? La OFCM ha tenido en años recientes varios problemas, muchos internos, como la división entre los músicos.

–No voy a decir un secreto: no hay orquesta en el mundo que no tenga esas características. Las orquestas, por lo general, no están hechas de una forma. Aunque sus integrantes sean de una misma nacionalidad, siempre van a tener una pequeña característica: que ninguno de sus músicos son iguales, y no pueden serlo porque han tenido formación y entrenamiento distinto; cada instrumento en sí demanda comportamientos diferentes.

“Cada músico, además, tiene una función diferente en la orquesta, no es la misma la de un concertino o un principal de sección que la de un músico de fila. Entonces, siempre habrá diferencias, ese tipo de cosas que usted señala; precisamente para eso son los directores, para guiar a todos los músicos a una idea única, y la mía siempre ha sido una sola: hacer buena música.

Es obvio que el conflicto en la OFCM creció porque quien estaba en ese momento a la cabeza no pudo tratar la situación. Las orquestas tienen diferentes momentos, situaciones y trayectorias; en el caso de la filarmónica de la ciudad, la secretaria de Cultura optó por dar tiempo para que esos problemas se fueran limando y acabando, para no dejar crecer los conflictos y que la orquesta pudiera cumplir con su labor musical, artística.

Deterioro, obvio

–¿Cómo ha pulsado a la orquesta, cómo la siente en cuanto a lo musical?

–Es una agrupación de calidad excelente, es un gran instrumento, responde a las demandas artísticas musicales y sale airosa de los retos. Ése es precisamente el atractivo de estar al frente de una orquesta de esta calidad.

Pero, como todo buen instrumento, un violín o un piano, debe tener mantenimiento, no se puede pensar que sus partes y accesorios serán eternos. La OFCM ha tenido momentos de renovación, algunos de sus elementos ahora tocan en agrupaciones muy importantes de otros países; ha sido una orquesta que supo construir a sus mejores elementos en sus épocas, y ésa es la idea: conservar los buenos músicos que existen y que están en óptima calidad y facultades, al tiempo de cubrir las vacantes con artistas que mantengan a la orquesta en ese lugar primordial que tiene.

–¿Repercute de alguna manera que la OFCM no haya tenido director titular por más de tres años?

–Cualquier agrupación humana sin una dirección tendrá siempre cierto deterioro. Pero, en el caso de la OFCM, también pudo haber permitido un punto de claridad. Fue incluso catártico para ella estar sometida estos años a diferentes directores huéspedes, con formas distintas de pensar, de entrenamiento, de trabajo, de lenguaje.

Hoy, más energía que nunca

–¿Se notará ahora un Enrique Arturo Diemecke diferente al que dirigió durante 16 años la Sinfónica Nacional?

–Eso lo decidirá el público. Aunque la experiencia de estos años de trabajar en otros países, sea como director artístico, invitado o principal, trae consigo desarrollo, crecimiento. Lo que puedo asegurar es que hoy tengo más energía que nunca.

–¿Qué responde a las afirmaciones que aseguran que usted aprovecha las orquestas que dirige como plataforma para intercambios personales?

–Jamás lo he hecho, ni necesito hacerlo; y si lo quisiera hacer, estoy convencido de que los beneficiados serían los músicos y el público de México, porque un hecho es que no traería estudiantitos ni gente de una de estatura menor a la OFCM.

Aunque en la actualidad es director de planta en un par de orquestas en Estados Unidos –la de Long Beach, California, y la Flint, de Michigan–, así como en las filarmónicas de Bogotá y de Buenas Aires, Argentina, en el Teatro Colón, Enrique Arturo Diemecke está convencido de que no tendrá problema en cumplir cabalmente con todos sus compromisos, incluida ya la Filarmónica de la Ciudad de México, en la cual comenzará a trabajar en junio próximo y, en principio, hasta diciembre de 2012.

Sí tengo compromisos en varios lados; es cuestión de concluirlos poco a poco, aunque no tengo que cerrarle la puerta a nadie. En una carrera tan hermosa como la de director de orquesta uno no puede quemar todas sus naves en un solo lado.

lunes, 1 de noviembre de 2010


Pentagramas románticos

31.10.10 - 01:44 -
Aires románticos en el programa -cuarto de su temporada- que la Orquesta Filarmónica de Málaga presentaba anteanoche en el Cervantes con dos grandes obras de repertorio: 'Concierto en si menor' Op. 104 para violonchelo y orquesta de Mahler y 'Sinfonía nº4 en mi bemol mayor' o 'Sinfonía romántica' de Bruckner.
Esa obra de Dvorak compuesta en Norteamérica pero concluida en Praga es expresión de sentimientos a más de flotar en el ambiente un aire nacionalista. Está el romanticismo superando a la forma clásica, las melodías llegan directamente a los oídos, el violonchelo desgrana bellos pasajes y la orquesta suma, ya con fuerza, ya con delicadeza. Una gran intérprete, Tatiana Vassiljeva, con un instrumento Stradivarius, que nos pareció aporta un 'color' especial derivado de su condición barroca. Detallista y no menos apasionada, Tatiana Vassiljeva, mostró asimismo ternura expresiva y tuvo una atenta colaboración en la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) y la precisa concertación de Enrique Diemecke. Resuelta la Orquesta desde la larga introducción, sobresaliente los metales -muy destacadas las trompas- escuchamos una excelente interpretación. A los sostenidos aplausos del auditorio correspondió Vassiljeva con un bis en la línea de los grandes chelistas.
Hace años, no sé si tantos como para decir muchos, empezamos a entusiasmarnos con Mahler, ¿vamos por el mismo camino con Bruckner? Al menos ya no viene siendo extraordinario la monumentalidad de la obra del maestro -Bruckner lo fue de Mahler- tan rico en ideas, que las coge y las suelta, surgen contrapuntos y ritmos, ya no se suscribe lo de la «algarabía monstruosa» del antiwagneriano Hanslick. Sinfonías las de Bruckner siempre sujetas a revisión para disminuir sus duraciones o aplicar otros retoques, pero que en esta 'Sinfonía Romántica' suena en todo su esplendor. Gran mundo sonoro, también por wagneriano, pero lleno de contrastes, formalista y romántico convencido.
Diemecke sorprendió -digámoslo- con una espléndida traducción de esta 'Sinfonía nº 4' ante una gran orquesta transfigurada, extraordinaria de motivación que dio perfecta respuesta al ímpetu, vigor y sentido comunicativo del director mexicano, quien tuvo una cuerda sensible comandada por Andrea Sestakova, con vientos y percusión bien conjuntados. Larguísimas muestras de complacencia en honor del director y profesores de la Orquesta Filarmónica de Málaga, con saludos de cada uno de los grupos instrumentales, pusieron final al brillantísimo concierto.

El oráculo de Brahms

JOSÉ MANUEL CABRA APALATEGUI | ACTUALIZADO 31.10.2010 - 05:00"...Dvorak y Bruckner, protagonistas del cuarto concierto de abono que, bajo la batuta del director mexicano Enrique Diemecke, ofreció la Orquesta Filarmónica de Málaga el pasado viernes y en el que la renombrada Tatiana Vassilijeva, con un Stradivarius de 1725, ofició como solista en el Concierto para violonchelo y orquesta del músico bohemio. La violonchelista rusa y la orquesta ofrecieron una interpretación decidida y sensible, llena de claridad, de esta pieza transida de nostalgia que muestra el excepcional talento de Dvorak para escribir melodías inolvidables. El Bruckner de Diemecke fue definitivamente sorprendente; ágil y vigoroso a la vez; como un velocista alto y corpulento. Una Sinfonía Romántica (versión Novak) adaptada a nuestro mundo, a nuestros modos impacientes, que necesariamente va ligera de equipaje. Sin llegar a desnaturalizarla, la interpretación de Diemecke la despoja de gran parte del sentido espiritual, casi místico, que alcanza en lecturas más pausadas; quizás de otro tiempo, pero irrenunciables. Resultó un discurso coherente, brillante e impecablemente ejecutado… sólo que no todos teníamos prisa por ir a cenar."

martes, 12 de octubre de 2010

El director mexicano celebra 10 años frente a la OSLB


Diemecke está de fiesta

Lucero Amador-Miranda/Lucero.amador@laopinion.com

2010-10-09

La Opinión

Enrique Arturo Diemecke está de fiesta.

Hace una década que se estrenó como director de la Orquesta Sinfónica de Long Beach y esta noche celebrará ese acontecimiento con lo que más le gusta hacer: música.

El tiempo ha transcurrido rápido para Diemecke y ese hecho lo ve con buen augurio.

"Por una parte, quiere decir que la situación es buena, que las cosas han ido bien", expresa el conductor mexicano. "[Estos diez años] han sido una experiencia buena y bonita".

Con el concierto de esta noche, From Russia With Love, Diemecke da inicio a la nueva temporada de la orquesta, en la que presentará varias sinfonías de compositores rusos.

El escenario será en Long Beach Performing Arts Center, el que ha hecho prácticamente su casa.

"Será un recorrido mu-sical fascinante", expresa el maestro.

Diemecke es un hombre de ciclos, como él lo define. Las temporadas con las orquestas que ha dirigido son largas, y es quizá eso lo que ha logrado afianzar una cercanía con el público y con sus músicos.

"Hemos sido muy afortunados en tener un buen público", expresa. "Hemos logrado una buena respuesta por parte de la comunidad a pesar de los problemas económicos".

El director está celebrando su décimo aniversario con la Orquesta Sinfónica de Long Beach, pero tiene cinco con la Filarmónica de Buenos Aires y 22 con la Sinfónica de Flint, de Michigan.

Hace cuatro años se despidió de la Orquesta Sinfónica Nacional de México, que dirigió por 17 años.

Con esa experiencia entre sus manos, el maestro ha logrado el reconocimiento en varios escenarios internacionales y no sólo es admirado por su talento sino también por su origen latino.

Pero él asegura que la simpatía hacia los músicos latinos y el apoyo que tienen ahora no ha sido siempre.

"A mi me tocó abrir brecha", asegura. "Tengo muchos años de dirigir en Estados Unidos y de alguna manera siempre he incluido a compositores latinos [en mis conciertos]".

Cuenta que desde que llegó a este país ha tratado de expandir ese talento musical hispano.

"Con la Filarmónica de Los Ángeles por primera vez se comenzó a escuchar música latina de una forma mas categórica, porque no se había impuesto, no estaba dentro de las programaciones", dijo.

Pero Diemecke reconoce que el talento latino siempre ha estado presente en toda América.

"Estamos entrenados tanto como los europeos o los norteamericanos, sólo ha sido cuestión de que nos dieran oportunidad, porque la preparación existe", explica.

Agrega que "hacía falta que lo permitieran, y cuando lo escucharon se quedaron sorprendidos de esa fogosidad y entrega que el latino tiene".

El conductor decidió celebrar su aniversario con una serie de composiciones rusas por la profundidad que guarda cada una de las piezas.

Por esa razón seleccionó la sinfonía de Sergie Prokofiev —considerado uno de los mejores compositores del siglo XX— llamada La clásica.

Luego presentará Concierto de piano número 2 de Rachmaninoff, el cual será interpretado por el virtuoso pianista Vladimir Feltsman.

Y para cerrar, el director dice que lo hará con "una obra fascinante", Cuadros de una exposición, de Modesto Mussorgsky y Mauricio Ravel.

"La obra encierra momentos fabulosos melódicos, con ritmos que complacen instantáneamente a quien lo escucha", dice.

sábado, 28 de agosto de 2010

SÁBADO, 28 DE AGOSTO DE 2010

MUSICA › EL PIANISTA ANDRAS SCHIFF SE PRESENTO EN EL TEATRO COLON

La asombrosa modernidad de Beethoven

El músico húngaro, uno de los máximos intérpretes de piano en la actualidad, brindó dos conciertos memorables. Uno como solista, para el Abono Centenario del Colón. Y el jueves fue el solista de la Filarmónica de Buenos Aires.

Por Diego Fischerman


András Schiff se niega a llamar “Claro de luna” a la sonata de Beethoven que todos conocen por ese nombre. No lo es. Porque, dice, esa sonata ya tiene un nombre, puesto por el propio Beethoven: “Quasi una fantasia”. Ese detalle, buscar en la propia obra y en su escritura aquello que tiene para decir sintetiza a la perfección, en todo caso, el estilo del pianista. El martes tocó solo, para el Abono Centenario del Colón, comenzando precisamente con esa sonata que Beethoven presentaba como “casi una fantasía”. Y el jueves fue el solista del concierto de la Filarmónica de Buenos Aires y, con dirección de Arturo Diemecke, interpretó el Concierto Nº 5 de ese autor. Fueron dos actuaciones memorables y, en ambos casos, pusieron en escena la poderosa modernidad y el efecto revelador de una concepción filologista y ceñida a la más absoluta literalidad que, por otra parte, no desdeña ninguna de las posibilidades interpretativas del piano moderno.

En su concierto solista, Schiff rondó los límites del género que, en los siglos XVIII y XIX, se constituyó en terreno de abstracción. La Sonata Op. 27 Nº 2, ya desde su apelación a la idea de la fantasía, rompe con el género y, en el final del concierto, la Sonata Nº 21 en Do Mayor Op. 53 dedicada al conde Von Waldstein llevaba sus reglas hasta un abismo o, por lo menos, un nuevo punto de partida. Y entre ambas obras, el pianista tocó la primera de las sonatas de Schumann y su fenomenal Fantasía en Do Mayor Op.17 (nuevamente sonata y fantasía como puntos de tensión). Y ya en el comienzo de la “quasi una fantasia”, con el escrupuloso respeto a la indicación beethoveniana “debe tocarse esta pieza delicadísimamente y sin sordina”, plasmó su mundo interpretativo. El efecto buscado por el autor fue el de una bruma, con la resonancia de todo el instrumento, y Schiff lo tocó exactamente así, delicadísimamente y sin sordina (indicación que en tiempos de Beethoven, y de pianos muy poco resonantes, implicaba el uso del pedal resonador).

Más allá de la facilidad y la naturalidad que Schiff transmite, fue asombroso su dominio del color, su manera de lograr timbres y densidades diferentes según los registros –incluso simultáneamente, como en la Waldstein– y la absoluta liviandad de un fraseo que, no obstante, nunca perdía la fuerza y el impulso. Un Impromptu de Schubert, una de las Canciones sin palabras de Mendelssohn y el primer movimiento del Concierto italiano de Johann Sebastian Bach fueron la generosa respuesta del pianista a la ovación del público.

Para su actuación con la Filarmónica el Colón volvió a estar lleno hasta el tope y volvió a aplaudirlo con fervor durante largos minutos. El Concierto Nº 5 de Beethoven había sido interpretado de manera extraordinaria y también en este caso su toque, casi de clavecinista, había sobrevolado las texturas de la orquesta que, dirigida con justeza por Diemecke, fue una socia exacta. Como bis, Schiff, aplaudido también por la orquesta y el director sobre el escenario, tocó el Arabesque de Schumann. Prodigiosamente su sonido fue otro, su fraseo se espesó y Schiff brindó una verdadera lección de rubato. En la primera parte del concierto la orquesta había tocado la virtuosa Till Eullenspiegel, de Richard Strauss, y el Adagio de la inconclusa Sinfonía Nº 10, de Gustav Mahler. Pareja en todas sus filas, sensible a las marcaciones del director y homogénea en su fraseo, se destacaron los solistas de flauta y corno así como su concertino Pablo Saraví. En la obra de Mahler, la interpretación fue intensa y ya desde la exposición, a cargo de la fila de violas, se mantuvo un intenso clima expresivo. Diemecke, que logró además una precisa diferenciación estilística entre las tres obras, se abrazó al final del concierto con el solista. Y el abrazo fue merecido para ambos.


MAHLER POR LA ORQUESTA FILARMONICA DE BUENOS AIRES, EN EL COLON
Una velada ejemplar

Sinfonía N° 3, en Re menor, de Gustav Mahler. Octavo concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por Enrique Arturo Diemecke, Con el Coral Femenino de San justo (Roberto Saccente), el Coro de Niños del Teatro Colón (César Bustamente) y la solista Graciela Alperyn. Teatro Colón (Libertad 621), jueves 12.
Con una concurrencia numerosa, el octavo concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires resultó sin duda una velada ejemplarizadora. Porque una sinfonía tan compleja como la tercera que compuso Gustav Mahler (1860-1911), el admirable compositor a quien se tributan muchos homenajes en su sesquicentenario, encierra y requiere, muchos factores concurrentes.
En esencia, la Sinfonía N4 3 en Re menor guarda heterogeneidad, una fuerte propensión metafísica, con una duracióti de más de hora y media en sus seis movimientos, incorporando un coro femenino, otro de niños y una solista vocal.
En ese contexto, se logró en la ejecución de Enrique Arturo Diemecke un resultado realmente lucido.
Desde el primer movimiento, donde destacan los vientos que allí toman amplia participación como también la percusión, se advirtió una sólida preparación, favorecida por la nueva cámara acústica estrenada en la ocasión y construida en el propio teatro.
EL DIRECTOR La labor del director mexicano y la respuesta de las cuerdas en el admirable 'Adagio' que cierra la partitura adquirió un fraseo, diríamos ejemplarmente mahleriano, escandido y sutil, en una de las páginas mejor construidas por el compositor, que provocó la esperada explosión y reacción del público.
En la intencionalidad poemática dada por textos de Friedrich Nietzsche y del 'Des Knaben Wundenhorn', cabe también ponderar la participación del Coral Femenino de San Justo, con unas cincuenta voces, fundado y dirigido por el maestro Roberto Saccente y del Coro de Niños del Colón preparado por César Bustamente. que se ubicó en un palco 'avant-scéne'.
La participación solista de la mezzosoprano compatriota Graciela Alperyn, de conocida carrera internacional, mostró un cabal dominio de la parte y acentos expresivos adecuados. En suma, con cámara acústica de estreno, permisiva de una mejor proyección sonora, el concierto constituyó un noble homenaje a Mahier a través de la tercera de su decena de obras sinfónicas ∎

Néstor Echevarría